Laura / 17 febrero 2021

Sube el Impuesto de Matriculación: en 2021 comprar un coche será más caro

El pasado enero de 2021 el Impuesto de Matriculación para comprar coches nuevos ha subido. El parámetro establecido para su cálculo tiene como base las emisiones de CO2 a la atmósfera, según el ciclo WLTP.

Resulta importante saber que se mantienen los tipos de impuesto de matriculación y su estructura. El cambio se produce en la tipología de los vehículos con respecto a sus valores de consumo y emisiones.

Para quienes se están planteando la posibilidad de comprar un coche nuevo, deben tener presente los cambios planteados. Por otra parte, conviene sopesar la opción de aprovechar las ventajas del renting de coches. Gracias a la fórmula del renting de coches, tanto empresas como autónomos y particulares pueden ahorrarse muchos costes y gastos de mantenimiento. Despreocúpate de las constantes fluctuaciones de impuestos y costes imprevistos con el renting.

¿Qué parámetros definen el Impuesto de Matriculación?

Antes de nada, debemos conocer que el Impuesto de Matriculación se establece sobre la base del precio de venta del coche nuevo. Ahora bien, el porcentaje a pagar se establece por tramos según la cantidad de CO2 que emite el vehículo.

Este cambio se produce por la entrada en vigor de la normativa WLTP enEuropa el 1 de enero de 2021. Esta sustituye la normativa anterior, conocida como NEDC, y será más exhaustiva en los controles del consumo y emisiones respecto al protocolo anterior.

Implementar esta normativa con la aplicación del mismo baremo representa, en términos prácticos, un alza en el impuesto. El efecto es la movilidad de muchos coches en la clasificación por tramos, obligándoles a pagar o a pagar más.

Vale acotar que el único parámetro estimado son las emisiones de CO2. No plantea el control sobre otras emisiones de partículas o gases contaminantes tales como los óxidos de nitrógeno (NOx).

Cambios tributarios en los diferentes tipos de coches

El impuesto que deben pagar los coches está determinado por las emisiones, un aspecto relacionado con el consumo de combustible. De allí que el tipo de combustible del vehículo incida en el tipo de impuesto a pagar.

Las tecnologías de los automóviles determinan tanto el consumo del combustible como las emisiones. Solamente los coches más eficientes y, por lo tanto sin emisiones, estarán exentos.

Los vehículos con motores diésel y gasolina de cilindrada baja serán los más castigados, y se verán afectados según los parámetros WLTP. El incremento de las emisiones de CO2 hasta de un 26% los ubicará en otro tramo de la escala.

Por otra parte, mientras mayor sea el precio del coche, mayor será el impuesto a pagar. Hay que recordar que los vehículos más caros incrementan la base sobre la cual se calcula el impuesto.

En el caso de los coches eléctricos, los más caros del mercado, reciben exoneración porque carecen de emisiones de CO2. Como puede observarse, esta tecnología presenta una nueva ventaja competitiva.

Un segmento muy sensible a este cambio es el de los vehículos híbridos. Vale señalar que en España representan el 21% de las ventas de coches nuevos. Muchos modelos híbridos cambiarán de tramo y pagarán más.

¿Cuáles son los tramos impositivos establecidos?

Como hemos señalado hasta el momento, la tecnología empleada en función de las emisiones determinará el impuesto del coche. Con esa base se establece una escala de tramos que marca los porcentajes a pagar.

Una primera aproximación indica que la mayoría de los vehículos que emplean motores de combustión incrementarán su precio de compra. En tal sentido, los híbridos cambiarán de tramo al aplicar la normativa WLTP.

Los vehículos con 0 emisiones quedarán exentos de pago. Sin embargo, los que emiten hasta 120 gr/km comenzarán a pagar con la nueva normativa.

A partir del 1 de enero de 2021, los impuestos se calcularán tal y como se explica en los siguientes puntos:

  • El tramo de 1 a 49 g/km pagará 2,75% del precio del coche nuevo
  • El de 50 a 80 g/km le corresponde 4,75%
  • El tramo de emisiones de 81 a 120 g/km quedará en el 7%
  • En los subsiguientes tramos: de 121 a 140 g/km pagará el 9%
  • De 141 a 160 g/km → 11% 
  • De 161 a 170 g/km12% 
  • De 171 a 190 g/km13% 
  • De 191 a 200 g/km14% 
  • Y de más de 200 g/km le corresponde el 15%

En la normativa anterior todos estos casos estaban exentos de este impuesto.

Algunos ejemplos de la aplicación del impuesto a la compra de coches nuevos

Para ilustrar mejor el panorama presente con la implementación de esta normativa, vale la pena ver algunos casos. De esta manera puede apreciarse mejor la relación entre tecnología, consumo, emisiones e impuestos.

Debemos señalar que el cambio del ciclo NEDC al ciclo WLTP arroja variaciones en los indicadores de CO2. Por esa razón, un modelo de vehículo presentará un aumento de las emisiones y el subsecuente cambio tributario.

Según el ciclo NEDC, el Toyota RAV4 Hybrid tiene un índice de emisiones de CO2 de 103 g/km. Ahora bien, en el ciclo WLTP homologa 129 g/km. Ello implica que antes estaba exento de pagar impuesto de matriculación, pero ahora pagará un 4,75%. Ello incrementa el precio final del coche.

Las emisiones de 120 g/km del Honda CR-V híbrido, según el NEDC le exoneraba de pagar impuesto. Sin embargo, el valor de 151 g/km del ciclo WLTP también le grava en el tramo de 4,75%.

En igual condición puede mencionarse el Seat León TSI 110 CV y el Dacia Sandero 1.0 75 CV. Ambos modelos entrarían en el tramo de 4,75%. Todos estos casos apuntan a que resulta factible las previsiones de una reducción de coches exentos del 36% a un 6 e incluso a un 7%.

Coches como el Subaru Forester 2.0i Hybrid y el Mercedes GLC 300d 4 matic escalarían de un 4,75% al 9,75%. Como puede observarse, este aumento duplica el porcentaje de pago del impuesto.

Existe también el caso de los híbridos que mantienen la exoneración del pago de la matriculación. Hablamos de los Toyota Corolla, C-HR y Yaris, el Hyundai Kona híbrido, el Renault Clio E-Tech y el Kia Niro Híbrido.En términos concretos, el cambio al ciclo WLTP se traduce en un incremento que oscila entre un 20 y un 30% más. Por otra parte, generará un encarecimiento del precio final del coche estimado entre el 5 y el 10%.

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