Ruben / 30 diciembre 2019

Qué combustible elegir en función del uso del vehículo

Qué combustible elegir en función del uso del vehículo

En la actualidad, existen tantas posibilidades para elegir el combustible de tu coche según varios factores, que es normal que te surjan dudas a la hora de decidirte por comprar un vehículo con un tipo de motor u otro, con diésel o gasolina.

El consumo, las restricciones por contaminación, el gasto, los nuevos coches eléctricos y otras consideraciones dificultan una elección que puede tener consecuencias más o menos importantes para el comprador.

En muchas ocasiones, la elección depende del uso que le vas a dar a tu coche, pero también existen algunas lagunas en cuanto a la legislación vigente, el gasto y las ventajas de cada una de las posibilidades.

La gasolina suele ser la elección más evidente, ya que no afecta a la autonomía y no suele verse afectada por las restricciones de tráfico al tener cada vez más reguladas las emisiones de gases nocivos para el medio ambiente.

El diésel, sin embargo, está en claro retroceso debido a las restricciones a pesar de que los coches de motor diésel pueden llevar las etiquetas B y C.

Esto ocasiona problemas en entornos urbanos. Pero, por otro lado, si te mueves en entornos rurales puede ser una buena elección. Su consumo es menor que el de los coches de gasolina.

Además de la gasolina y el diésel, existen otras opciones sobre qué combustible elegir como veremos a continuación.

La gasolina y el diesel ya no están solos

Apuntábamos al comienzo de este artículo que la decisión acerca del combustible se está complicando porque cada vez aparecen más alternativas a la gasolina y al diésel.

  • Gas licuado de petróleo (GLP). Estos coches combinan un motor de gasolina con uno de gas licuado de petróleo; extendiendo así su alcance y disminuyendo el gasto, puesto que el gas licuado de petróleo es más económico que la gasolina. Cuenta con calificación ECO y rinde igual que la gasolina.
  • Gas natural comprimido. Combina un motor de gasolina con un motor de gas natural comprimido. Es muy económico y tiene calificación ECO. Su problema es que los puestos para repostar son escasos, por lo que cuando solo queda gasolina, el rendimiento desciende.
  • Híbridos. Combinan un motor de gasolina o diésel con un motor eléctrico, cuyas baterías se recargan por el propio movimiento del coche. Son coches apropiados para la ciudad donde pueden recargarse y, por tanto, no consumir combustible. Su mayor ventaja es que siempre mantienen la autonomía.
  • Híbridos enchufables. Similar al anterior, solo que el motor eléctrico también puede recargarse al enchufarlo a la red eléctrica. Estos coches son muy polivalentes, cuentan con calificación ECO y nunca pierden autonomía. Eso sí, su precio es mayor que el de otros.
  • Eléctricos. Estos vehículos funcionan tan solo con baterías eléctricas, por lo que está garantizada su calificación ECO. Son adecuados para circular por la ciudad, ya que es complicado encontrar redes de recarga fuera de entornos urbanos.

El kilometraje, un punto muy importante a tener en cuenta

El kilometraje que hagas con tu coche es un factor muy importante a la hora de elegir el tipo de combustible que debe tener su próximo vehículo así como el entorno en el que sueles moverte. Por ello, tienes que tener claro cómo y dónde vas a usar tu coche para poder tomar una buena decisión.

Si sueles hacer trayectos cortos, deberías escoger un coche con motor de gasolina ya que el diésel tarda mucho en calentarse y, a la larga, puede sufrir desgaste. Además, si vives en clima frío, la calefacción tardará en notarse e incluso, en el caso de tratarse de un híbrido, el coche tendrá que usar el motor eléctrico para poder encenderla.

Por lo general, los motores con diésel se recomiendan en los casos en los que se realizan trayectos largos ya que el consumo hace que se reduzca el gasto respecto a un motor con gasolina. Se suele situar el límite en la cifra de 20.000 kilómetros al año, es decir, que a partir de ahí es conveniente utilizar un motor de diésel.

Es conveniente que puedas realizar un cálculo aproximado de tu kilometraje pues te ayudará en tu decisión sobre el tipo de combustible de tu próximo coche.

Híbridos y eléctricos, también con renting

Si estás dudando acerca de la duración del motor diésel o gasolina, tienes que saber que en el renting también puedes acceder a otro tipo de motores como, por ejemplo, un micro-híbrido (diésel-eléctrico) cuyas ventajas respecto al consumo y la autonomía son evidentes.

Una de las ventajas del renting consiste en la posibilidad de escoger el coche del tipo que prefieras en tu contrato. De hecho, puedes experimentar con distintos tipos de motor y combustible ya que, cuando se termina tu contrato, puedes firmar otro con un coche nuevo.

De esta manera, podrás saber cuál es el combustible que más te conviene según el uso que le des al coche.