GLosario de términos

Limpiaparabrisas

El limpiaparabrisas es un equipamiento ubicado en la parte exterior del parabrisas de un vehículo, cuya función es barrer la lluvia, nieve o cualquier elemento que pueda impedir la visibilidad del conductor.

Todos los coches disponen de un limpiaparabrisas delantero y uno trasero, sistema obligatorio para el cumplimiento de disposiciones legales. Algunos modelos tienen incluso un dispositivo parecido para limpiar los focos delanteros.

Mecanismo del limpiaparabrisas

El mecanismo que activa el limpiaparabrisas está constituido por un interruptor de arranque que pone en marcha un motor eléctrico, cuya función es accionar unos engranajes de reducción y un sistema de varillas que transforman el movimiento rotatorio del motor en un movimiento oscilante.

Los brazos del limpiaparabrisas, también denominados raquetas, poseen en uno de sus extremos, un largo borde de goma, llamado escobilla o plumilla.

El movimiento del limpiaparabrisas, de unas 50 a 70 oscilaciones por minuto, permite desplazar el agua u otros elementos de la superficie del vidrio. La mayoría de los coches poseen dos de estos brazos en el parabrisas y uno en la luneta trasera, llamado también limpialuneta.

Los limpiaparabrisas poseen varias velocidades predefinidas, de modo que su movimiento se puede regular, eligiendo una velocidad más rápida si la lluvia es más fuerte, y una velocidad intermedia o intermitente cuando es escasa. La cantidad de velocidades disponibles depende del vehículo.

En la actualidad, los coches suelen contar con limpiaparabrisas de motor electromecánico, ya que es más eficiente y silencioso. En cambio, en los vehículos industriales, como camiones o autobuses, generalmente se incorporan mandos neumáticos, ya que poseen depósitos de aire comprimido.

Historia del limpiaparabrisas

El limpiaparabrisas fue inventado en 1905 por Mary Anderson. Esta norteamericana ideó y patentó un sencillo mecanismo, en el que una palanca ubicada en el interior del vehículo movía una cuchilla de caucho situada en el exterior del parabrisas, y un muelle le permitía volver a su posición inicial.

Años más tarde se incorporaron a los vehículos los limpiaparabrisas con motor eléctrico de movimiento continuo. Sin embargo, no fue sino hasta la década de los 60 cuando apareció el limpiaparabrisas intermitente, el cual incorporaba una pausa de 4 segundos entre cada movimiento oscilatorio.

Mantenimiento del limpiaparabrisas

Dada la importancia de la visibilidad al conducir, es fundamental un mantenimiento básico de los limpiaparabrisas para que estén en óptimas condiciones.

El sol quema y endurece la goma de las escobillas, lo  que hace que pierdan flexibilidad y ya no se adapten a la forma del parabrisas, incluso pueden llegar a rayarlo si se ponen en funcionamiento cuando no es necesario.

Otro factor perjudicial para el limpiaparabrisas es el frío extremo, que endurece y quiebra la goma de las escobillas, o puede hasta congelarlas produciendo también rayaduras sobre el cristal. Además, cuando la nieve o el hielo obstruyen los soportes, estos dejan de ejercer presión sobre las escobillas y dejan de limpiar con eficacia.

Es fundamental limpiar las escobillas regularmente, para ello, se retiran del brazo del limpiaparabrisas y se limpian con una esponja blanda y un producto suave, como un limpiacristales, por ejemplo.

Aunque el cambio de las escobillas debe realizarse una vez al año, si al limpiar las lunas dejan estrías es necesario cambiarlas de inmediato, pues es posible que los cambios de temperatura las hayan deteriorado.

Por otra parte, si al accionarse el limpiaparabrisas las escobillas se sacuden o chirrían es porque la goma se ha endurecido o deformado, y también deben ser sustituidas.

top