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Conducción a vela

La conducción a vela constituye uno de los últimos avances en la motorización tradicional. Tradicionalmente se entendía como conducción a vela a la acción mediante la cual, gracias a la fuerza de la gravedad, el coche mantenía una velocidad constante en pendiente sin necesidad de pisar el acelerador, e incluso al desacoplar la caja de velocidad. 

El sistema de conducción a vela es una forma de ahorrar combustible y emitir menos partículas contaminantes. No obstante, dejar el coche en punto muerto puede ser objetable desde el punto de vista de la seguridad, ya que el conductor pierde la opción de usar el freno del motor en caso de necesitar reducir la velocidad. 

Ahora bien, en los últimos años los fabricantes han redefinido la conducción a vela: hoy día son muchos los vehículos que incorporan un sistema electrónico que se encarga de activarla. Estos sistemas automáticos desacoplan la caja de cambios en condiciones óptimas para que la conducción sea más eficiente. Luego, la transmisión vuelve a acoplarse de manera natural cuando se pisa el acelerador.

Funcionamiento de la conducción a vela

Cuando no necesitamos pisar el acelerador porque el coche se desplaza llevado por la fuerza de la inercia, el motor no realiza esfuerzo alguno y, en consecuencia, no consume combustible o consume muy poco. 

No obstante, cuando esto sucede el freno motor disminuye la velocidad por el rozamiento de las piezas del motor, la transmisión y, por supuesto, las ruedas sobre el pavimento. Todos estos factores van aminorando la velocidad del coche; dicha disminución será mayor en la medida en que disminuye la inclinación de la pendiente por donde conducimos.

En los sistemas de navegación a vela modernos el motor continúa consumiendo combustible pero en una proporción mínima, solo lo necesario para evitar que se active el freno motor; de esta forma es posible conducir al ralentí mientras que se produce menor consumo y emisiones.

Se conoce como ralentí el régimen mínimo en que funciona el motor del coche sin pisar el acelerador. Este funcionamiento es el que se observa cuando el coche está detenido, el cambio en punto muerto o el embrague pisado.

Por otra parte, también se han desarrollado sistemas de conducción a vela que apagan el motor, de modo que no se consume combustible. En este caso, un sistema eléctrico auxiliar alimenta el resto de elementos involucrados en la conducción, como por ejemplo la dirección asistida, de modo que no resulta peligroso que el motor se apague.

En cualquiera de los casos anteriores de conducción a vela, una vez que el conductor acciona algún pedal inmediatamente se reinicia el motor o se acopla la transmisión, según sea el caso.

¿Cuál es la importancia en la actualidad de la conducción a vela?

La razón principal de que los fabricantes hayan redefinido el concepto de conducción a vela es alinearse con las exigencias normativas ambientales; efectivamente, esta última década hemos visto la promulgación de leyes anticontaminación que sitúan a las empresas automovilísticas en la necesidad de buscar nuevos métodos que permitan cumplir con esas regulaciones.

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