Consejos para conducir un coche automático

Consejos para conducir un coche automático si vienes de un coche manual

Probablemente has escuchado que los coches automáticos son mucho más fáciles de conducir que los vehículos de transmisión manual. De hecho, algunos aseguran que, si sabes conducir un coche manual, podrás conducir uno automático sin problemas. 

Sin embargo, esto no necesariamente resulta tan sencillo para todo el mundo. Por ello, traemos para ti una breve guía práctica sobre cómo conducir un coche automático, para que puedas acostumbrarte a la nueva transmisión sin inconvenientes y de forma rápida.

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Primero que nada, ¿cómo funciona un vehículo automático?

Consejos para conducir un coche automático

Los vehículos automáticos, como su nombre lo indica, disponen de una caja de cambios automática. Esta se encarga de seleccionar, por sí sola, la velocidad que debe ejercer el coche según las circunstancias de la conducción. 

Vale destacar que existen varios tipos de cajas. La más simple, la “manual automatizada”, funciona igual que una caja manual con la diferencia de que añade un dispositivo robotizado que gestiona el cambio de marcha, evitando que lo realice el conductor. 

También existen cajas automáticas más complejas, las cuales pueden reaccionar a requerimientos puntuales de potencia; es decir, se encargan de seleccionar la marcha más adecuada. 

Consejos y tips para entender un coche de caja automática

Cómo arrancar un coche automático

Arrancar un coche automático es un poco distinto a arrancar un coche de transmisión manual. En caso de tener el vehículo detenido, debes hacer lo siguiente: 

  1. quita el freno de parking
  2. pisa el pedal del freno
  3. engrana el modo de conducción (probablemente sea el modo D, de “drive”)
  4. suavemente levanta el pie del freno, para que el coche inicie la marcha de forma pausada. 

Cómo entender una transmisión automática

La palanca de cambios más fácil de entender es la popular PRND, cuyo nombre se debe a las cuatro modalidades que puedas seleccionar. Ten en cuenta que existen variaciones en cuanto a las opciones de velocidad. Por ejemplo, en algunos casos puedes encontrar estas iniciales con números u otros indicativos. Aquí te mostramos las prestaciones de la palanca más usada a nivel mundial:

  1. Parking. Es la opción que debemos usar cuando estacionamos el coche. Si la accionas, la caja de cambios permanecerá bloqueada. Prácticamente es un mecanismo de seguridad para mantener al vehículo detenido. 
  2. Reverse. Esta modalidad significa marcha atrás. Es la alternativa que permite retroceder el vehículo. 
  3. Neutral, también conocida como punto muerto. Esta opción es parecida al parking, pero no bloquea el movimiento. Se usa en casos específicos, como por ejemplo si tienes que remolcar el coche. 
  4. Drive. Simplemente nos indica que es la marcha para conducir, para desplazarnos hacia adelante. Basta con soltar el freno y, en algunos casos, pisar suavemente el acelerador.

Otra versión bastante popular es la caja de cambios que añade una S a las iniciales. Esta significa “Sport” y funciona como la D, con la diferencia de que te permite usar marchas más cortas para favorecer las otras prestaciones del vehículo. Existen modelos antiguos que, en vez de incluir la S en la palanca, lo tienen como un botón añadido que al pulsarlo reduce una o dos marchas. 

No uses el pie izquierdo

Si estás acostumbrado a la transmisión manual, es probable que intentes usar el pie izquierdo, ya que este lo utilizamos para gestionar el embrague. Sin embargo, en un vehículo automático no podemos usar el pie izquierdo, pues esto sería equivalente a realizar una frenada de emergencia en un momento inoportuno. Para evitar este reflejo, se recomienda posar de forma consciente el pie izquierdo sobre el reposapiés. 

Tips para conducir coches sin marchas

Evita el reflejo involuntario de la mano derecha

Estamos acostumbrados a mantener la mano derecha cerca de las marchas cuando, por ejemplo, nos aproximamos a un semáforo… Pero este movimiento no es necesario cuando conducimos un coche automático. Si bien este reflejo no resulta peligroso como el de usar el pie izquierdo, igualmente puede generarnos distracciones e incomodidades. 

Conduce con precaución 

Algunos consideran que los coches automáticos son mucho más fáciles de maniobrar que los vehículos con embrague; incluso los consideran más cómodos al momento de estacionar. No obstante, en los vehículos automáticos es necesario jugar un poco más con el acelerador, lo que puede generar reacciones bruscas. 

Por lo tanto, se recomienda ser cauteloso con el acelerador, especialmente mientras te estás estacionando, al menos mientras te acostumbras. 

Cuidado con las carreteras montañosas

Generalmente puedes moverte el 100% de los casos en D (drive), sin tener que interactuar nuevamente con la caja de cambios hasta que llegues a tu destino. Pero, en las vías de montaña con muchas curvas, especialmente en las bajadas, puedes seleccionar el modo “S” (si lo tienes disponible en tu caja), pues esta alternativa permite marchas cortas y reduce el consumo. 

Esto evitará que el coche se “lance” más de lo requerido. Así desgastarás menos los frenos y el vehículo entrará en las curvas de forma más óptima. 

Ojo con el mantenimiento

La buena noticia de los coches automáticos es que no tendrás que sustituir o reparar el embrague. No obstante, la caja de cambios automática requiere que sustituyas el aceite con cierta frecuencia. 

Te recomendamos consultar el manual de mantenimiento de tu vehículo para saber cuándo realizar los cambios de aceite según las necesidades del modelo. De hecho, puede suceder que en el manual se indique que no es obligatorio cambiarlo, pero lo mejor es hacerlo al menos cada 60.000 kilómetros. Es mejor prevenir, pues reparar una caja de cambios es mucho más costoso que hacer un cambio de aceite. 

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