Los combustibles sintéticos, una posible solución de futuro

Qué son los combustibles sintéticos y por qué pueden ser el futuro de la gasolina y diésel

Cada vez es más evidente que se ha vuelto muy apremiante conseguir la neutralidad de carbono para el 2050. De hecho, la Unión Europea está decidida a qué no se produzcan coches nuevos con gasolina y diésel a partir del 2035. Si bien esto apenas es una propuesta, recordemos que ya fue aprobada por la Comisión Europea; solo falta su introducción en las legislaciones. Todo indica que, para el 2035, solo se permitirá la venta de coches eléctricos. 

Ante la inminente descarbonización del sector automotriz, algunos fabricantes están apostando por otras soluciones, entre ellas la tecnología de los combustibles sintéticos neutrales. Sin embargo, existen dudas e interrogantes con respecto a su viabilidad. A continuación exploramos qué son estos combustibles, qué ventajas ofrecen y por qué están dando tanto de qué hablar.

Combustibles sintéticos neutrales: qué son y cómo funcionan

A pesar del interés de las entidades por eliminar la gasolina y el diésel, puede que los motores de combustión interna aún tengan la posibilidad de mantenerse en uso; la respuesta está en el aire. La aviación consiguió una aparente solución para mantener su actividad utilizando combustibles de combustión a partir del 2035: planean usar combustibles CO2 neutrales

El objetivo de los impulsores del combustible sintético es implementar esta solución, no solo en el mundo de la aviación, sino también en el sector automotriz.

Los combustibles neutrales, también conocidos como combustibles verdes, no dejan de emitir gases de efecto invernadero al oxidarse. Sin embargo, lo que varía es su proceso de producción: los CO2 neutrales se producen de manera sintética a través de procesos químicos, los cuales utilizan agua, aire y energías renovables para su producción. 

Estos, a su vez, se consideran neutrales ya que el CO2 que emiten durante su funcionamiento fue obtenido de la atmósfera. Por su parte, los combustibles fósiles extraen carbono de la corteza terrestre para liberarlo en la atmósfera.

Beneficios y desventajas de los combustibles neutrales

Si bien los combustibles sintéticos ayudarían a reducir la huella de carbono, su beneficio es sólamente parcial. Esto ocurre porque los inconvenientes que genera la combustión interna no solo se arreglan disminuyendo los gases de efecto invernadero; todavía seguiríamos teniendo el problema de las emisiones locales, por ejemplo, que se acumulan y perjudican el aire de los ambientes urbanos. Esto genera problemas de salud y dispara las alertas de contaminación. 

A pesar de esto, los combustibles verdes son una muy buena solución, si lo que queremos es evitar el aumento del CO2 en la atmósfera. 

Otra alternativa similar: transformar residuos en combustibles sintéticos

La tecnología de captación del CO2 de la atmósfera tiene un coste muy elevado y es compleja, pero sigue siendo una solución válida que atrae a muchos expertos especializados en el sector. Sin embargo, también existe otra vía bastante interesante: se trata de producir combustibles sintéticos y neutrales a través del procesamiento de residuos. 

Esta idea ha servido como iniciativa para algunas empresas como Metsä Fibre, una compañía finlandesa que se encarga de procesar madera. Su objetivo es conseguir combustible a través de los residuos de la pulpa de papel; con ayuda de otra empresa energética, se podrían generar 12.000 toneladas de combustible al año. 

Uno de los aspectos más interesantes de este proyecto es que podría aplicarse a nivel mundial. Si toda la industria del papel optara por gestionar sus residuos de esta manera, se podría garantizar una producción significativa de combustibles sintéticos.

Qué opinan los expertos: visiones pesimistas y optimistas

Con respecto a los combustibles sintéticos y su llegada al mercado, hay muchas opiniones encontradas. Por ejemplo, según la ACEA (Asociación de Constructores Europeos de Automóviles), para 2035 todavía no habrá la disponibilidad suficiente de combustibles “verdes” o renovables. 

ACEA: preocupación por el desarrollo de las tecnologías de combustibles sintéticos

De acuerdo con las cifras de la ACEA, el 2035 marcará el fin de los automóviles de combustión interna. La asociación considera que hubiera sido necesario preservar la combustión interna mediante el desarrollo de carburantes neutrales, los cuales no aumentaran el CO2 en la atmósfera. 

Aunque la asociación no ve como una realidad la llegada de los combustibles sintéticos para el 2035, según la ACEA todavía existe la esperanza de que sí se puedan usar los combustibles sintéticos para el 2050; todo dependerá de las decisiones que tomen la Unión Europea y las entidades pertinentes, pues para ello debería modificarse el objetivo de reducción total de emisiones de coches nuevos en 2035.

Marcas que apuestan por seguir dando vida a los motores de combustión interna

Por otro lado, también existe una perspectiva optimista: algunos no se quieren dar por vencidos con los coches de combustión interna, pues creen que será posible el uso de combustibles sintéticos neutrales para el 2035. 

Por ejemplo, la marca Porsche confía en que podrá mantener la producción de sus vehículos de combustión interna. Debemos entender que, para ellos, hay mucho en juego. Si bien los Porsche eléctricos son buenos deportivos, la marca asegura que no hay nada como un Porsche tradicional, con sus seis cilindros enfrentados. 

Thomas Friemuth, el vicepresidente de la Líneas del producto Porsche Panamera, tiene una visión positiva sobre el futuro de la combustión interna; asegura que para el 2035 sí estarán disponibles los combustibles CO2 neutrales. A diferencia de la ACEA, está convencido de que este proyecto será viable. 

Años de investigación: la industria del automóvil no se da por vencida

El sector automotriz lleva años intentando producir combustibles verdes, renovables o neutrales. Entre las marcas fabricantes más interesadas tenemos a Audi, Volkswagen y Porsche, que han puesto mucho empeño en desarrollar estas tecnologías. Dentro de sus proyectos destaca la producción y comercialización de combustibles sintéticos neutrales a escala industrial. 

De hecho, existe un proyecto conocido como Haru Oni, cuyo objetivo es aprovechar los vientos de la Patagonia para producir metanol a través del aire, agua y la energía eólica, que en un segundo paso se convertirá en gasolina sintética CO2 neutral. 

Es difícil predecir con exactitud qué sucederá con los motores de combustión interna en los próximos años: ¿se adaptarán y prevalecerán o será el fin de una era? Todo dependerá de cómo se gestionen las prohibiciones y los proyectos por parte de la Unión Europea y de otras entidades comprometidas con el desarrollo de la movilidad sostenible.

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