Eva / 3 junio 2020

Todo sobre las baterías de los coches eléctricos

Cada vez hay más interés en los coches eléctricos, aunque aún son pocos los que circulan por España. La preocupación por las emisiones de CO2 a la atmósfera y las políticas de los gobiernos respecto a los vehículos de combustión cada vez más restrictivas, está contribuyendo a que cada vez más usuarios se planteen adquirir este tipo de automóviles con cero emisiones.

El corazón de este tipo de vehículos es, sin duda, su batería. Es donde se va a acumular la energía, es decir, donde se va a almacenar la electricidad que se transmitirá al motor eléctrico para que el vehículo eléctrico pueda moverse y circular.

Así funcionan las baterías de los coches eléctricos

Características de una batería

Cuantas más prestaciones tenga una batería mayor será su coste y, por tanto, el precio del vehículo será más alto. Para conocer dichas prestaciones debemos conocer las características de la batería. Estas son:

  • Densidad energética (Wh/kg): hace referencia a la energía que se almacena y suministra en kilovatios por hora. A más densidad, mayor autonomía.
  • Capacidad de la batería: esta se mide en kilovatios/hora (kWh) y es la cantidad de amperios/hora (Ah) que puede suministrar o aceptar una batería.
  • Potencia (W/kg): es la capacidad de suministrar potencia en el proceso de descarga. A más potencia, más prestaciones tendrá el coche eléctrico.
  • Eficiencia (%): también hace referencia a la potencia que proporciona en el proceso de descarga. A más potencia, mayores prestaciones tendrá el vehículo.
  • Ciclo de vida: es la cantidad de ciclos completos de carga y descarga que aguanta una batería durante su vida útil. A mayor número de ciclos mayor duración.

Tipos de batería

No solo existe en el mercado un único tipo de batería, sino que existen varios. Veámoslos a continuación:

  • Plomo-ácido (PB-ácido): es la más antigua y se ha empleado en los coches convencionales. Estas suelen ser de entre 6 y 12 voltios. Se usan para funciones de arranque del vehículo, iluminación o soporte eléctrico. Su autonomía es de alrededor de 100 km. Aunque en los últimos años está empezando a caer en desuso debido a su ciclo de vida limitado y a la necesidad de un mantenimiento periódico. Además, cuenta con otras desventajas como su gran peso, su capacidad de recarga lenta y que el componente con el que están hechas, el plomo, es tóxico.
  • Níquel-cadmio (NiCd): este tipo de baterías son bastante utilizadas en vehículos. Pero no es la mejor opción para los coches eléctricos, debido a su alto coste de adquisición, a que es contaminante y que sufre un envejecimiento prematuro con el calor. Asimismo, necesita de un mantenimiento específico.
  • Níquel-hidruro metálico (NiMh): es la batería a la que suelen recurrir los fabricantes de coches híbridos. Sin embargo tienen un ciclo de vida limitado, entre los 300 y 500 ciclos de carga, tienen una menor fiabilidad que las baterías de cadmio, no soportan las fuertes descargas ni las altas temperaturas, entre otras desventajas.
  • Ion-litio (LiCoO2): son más recientes y cuentan con más del doble de densidad energética, a pesar de que son más pequeñas. Actualmente, se consideran como la mejor opción para los vehículos eléctricos por su alta eficiencia. No obstante, su coste de producción es alto, son frágiles, necesitan de un circuito de seguridad y deben ser almacenadas de manera cuidadosa.
  • Ion-litio con cátodo de LiFePO: a diferencia de la anterior, esta no requiere cobalto y es más estable debido a su cantidad de hierro. Por tanto, tiene mayor seguridad, estabilidad y potencia. Sin embargo, posee menor densidad energética y su coste es mucho más alto.
  • Polímero de litio (LiPo): es una variación del tipo de batería anterior, pero con la ventaja de que dispone de una mayor densidad energética y potencia. Estas baterías son ligeras y eficientes. Como desventaja, su ciclo de vida es corto y el coste es alto.

Cómo alargar la vida y autonomía de la batería

Sustituir la batería supone un alto coste, es por eso que conviene alargar lo máximo posible su vida útil y su autonomía. Para ello, estas son algunas acciones que puedes llevar a cabo:

  • La autonomía es mayor en zonas urbanas.
  • Acelera con suavidad, los acelerones bruscos desgastan de forma innecesaria la batería.
  • Favorece el modo de conducción más ecológico.
  • Utiliza todo lo que puedas el sistema de retención del propio vehículo a la hora de frenar, así ganarás en autonomía.
  • Intenta anticipar las paradas simplemente levantando el pie del acelerador o dejando rodar el vehículo por una cuesta bajo.
  • Si puedes, conecta el climatizador cuando el coche esté cargando. Así cuando montes en el vehículo evitarás tener que utilizar el aire acondicionado o la calefacción.
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