GLosario de términos

Leasing

El leasing de vehículos consiste en un arrendamiento financiero, como un alquiler, cuyo objetivo es la compra de un coche aunque al final del contrato se pueda renunciar a ella.

Los contratos de leasing tienen una duración de dos a cuatro años. Una vez que expiran puedes ejecutar la opción de compra del coche que has estado conduciendo durante ese tiempo.

La gran ventaja de esta clase de financiación es que puedes ampliar el contrato de leasing un año más o tan solo devolver el vehículo y, si lo deseas, firmar un contrato nuevo para otro vehículo, evitándose así cualquier tipo de préstamo.

¿Para quién es el leasing?

El leasing de vehículos está dirigido a empresas, autónomos y profesionales. Estos tres grupos tienen grandes ventajas fiscales frente a un alquiler convencional. En cambio, en el caso de particulares, aunque también pueden contratar un leasing, lo más recomendable es que opten por el renting y sus servicios.

En el leasing, el importe de la cuota mensual por el alquiler se considera como un gasto tributario; es decir, que se puede deducir a la hora de hacer la declaración de la Renta.

Al no considerarse compra de un bien, no existe riesgo comercial financiero que podría ser preocupante para las empresas de cara a los bancos.

Para los emprendedores que se lanzan a un nuevo negocio sin saber qué va a pasar el leasing es la opción más acertada ya que no se suele exigir una entrada.

En caso de que la empresa de leasing o concesionario sí que la exija suele ser una cantidad bastante asequible que permitirá asumir este gasto en comparación a los beneficios que aporta.

Este tipo de arrendamiento financiero evita la compra de uno o varios coches que, si el negocio no funciona bien, tendrías que volver a vender con las pérdidas económicas que ello supone. Además de realizar toda la gestión y todos los trámites respecto a ello.

Por el contrario, si todo va bien tienes la opción de seguir alquilando coches para ampliar tu flota, e ir renovando contratos. Añadiendo que cada vez que termina un contrato y firmas otro estrenas un vehículo nuevo.

Esto supone que tu empresa o negocio evite la compra de vehículos y en consecuencia la solicitud de un préstamo, y siempre disponga de coches corporativos de menos de cuatro años.

La mejor opción es beneficiarse del leasing y sus servicios, y por tanto de sus ventajas fiscales, para obtener uno o varios coches de empresa. Una vez que acabe el contrato se puede comprar el vehículo a la empresa de leasing o concesionario, descontando así todas las cuotas que se han ido pagando durante todos estos años.

El leasing de vehículos también puede tener algunos inconvenientes. Aunque siempre depende de circunstancias específicas: tendrás que pagar una penalización si superas el kilometraje máximo que figura en el contrato, y también si decides cancelar el contrato antes de tiempo.

¿Pueden acceder los particulares al leasing?

El leasing de vehículos no está pensado para particulares, ya que para ellos, esta clase de financiación está sujeta al IVA. A la larga hace que salga más caro que otras opciones, como por ejemplo, el renting.

Además, las empresas de renting ofrecen servicios más interesantes para particulares. Como el hecho de que un contrato de renting incluye otros gastos derivados en la cuota fija mensual: el seguro, el mantenimiento, los neumáticos o la ITV.

Si eres particular y quieres acceder a este tipo de alquiler de coches nuevos, es mejor que te decidas por el renting para particulares y no por el leasing, aunque con el renting, no todos los proveedores dan la opción de compra del vehículo.

top