Roberto / 25 febrero 2020

¿Qué ha sido del tuning en España?

El tuning en España fue más que una tendencia entre los jóvenes durante la década de los 90, pero ¿qué ha sido de esa pasión por personalizar los coches en los últimos años?

En estas líneas te contamos todo sobre esta moda y las causas que han provocado que el tuning hoy en día esté de capa caída en nuestro país.

Breve historia de una pasión

El tuning es la alteración de las características originales de un coche, modificando la apariencia o las cualidades con las que salió de la fábrica. Aunque los fanáticos del tuning preferirán que se diga que es una puesta a punto del coche. 

Esta tendencia tiene su origen en Estados Unidos durante la década de los 50, ya que a partir de la recesión económica de la posguerra, los jóvenes que no tenían recursos para adquirir un coche nuevo, compraban coches viejos en mal estado y los modificaban.

Los verdaderos fanáticos del tuning fueron siempre los más jóvenes, figuras como Elvis Presley y Frank Sinatra se encargaron de popularizarlo. Al ser ídolos de su generación, contribuyeron ampliamente a que esta moda se convirtiera en una verdadera pasión. 

El mercado se hizo eco y con el paso de los años abundaron las tiendas especializadas en accesorios, decoración y partes mecánicas para coches. Además, ya no solo se organizaban carreras clandestinas, sino eventos masivos que ningún fanático quería perderse. El tuning llegó a ser tan popular que alcanzó las carteleras cinematográficas con la película The fast & The Furious, traducida como A todo gas.

¿Cuántos tipos de tuning conoces? 

Las modificaciones de los coches van desde las más discretas, que casi parecen de fábrica, hasta las más extravagantes, como llantas plateadas, carrocería rosa chicle o efectos de neón. Veamos algunas de las más populares:

Hot Rot

Surgido en los años 50, consistía en modificar la pintura, el motor, la suspensión y los frenos de los coches. Hoy en día, se incluyen elementos de alta tecnología.

Racing

Convierte vehículos corrientes en modelos de alto desempeño mediante alteraciones en el tren motriz, la suspensión, los frenos y los neumáticos. Es la versión deportiva del tuning, y podemos ver estos especímenes en los rallys.

Dub

Los neumáticos de los coches son mucho más grandes de lo normal, usan rines cromados y detalles de este material a toda la carrocería. Un tanto extravagantes, llevan luces, equipos de sonidos y otros elementos que los hacen resaltar. Este estilo fue muy popular en el tuning España.

Street

Impulsado por la película A todo gas, este estilo prepara coches para carreras clandestinas con modificaciones que no pueden apreciarse a simple vista pero que hacen al coche mucho más potente.

Rat

Su nombre nada tiene que ver con los roedores, si no que proviene de Recycled Automotive Transport (Transporte Automotriz Reciclado), y no es más que una suspensión baja y una carrocería aparentemente muy descuidada y sin adornos, con preferencia a las pintura mate o cobrizas que simulan el orín, pero por dentro suele haber lujo y tecnología de última generación.

Tuning en España: auge y caída

Pensar en el tuning España nos lleva de vuelta a los años 90, cuando esta tendencia llegó de Alemania, pero no fue hasta la primera década del siglo XXI cuando esta moda pasó a ser un verdadero fenómeno en nuestro país.

Para muchos, el éxito del tuning en España se asocia a varios aspectos como el crecimiento económico que se dio entonces, la influencia de Internet, que permitía a los fanáticos mostrar sus modelos, ganar seguidores e interactuar con ellos, y los videojuegos como Need For Speed: Undergrown.

El tuning más destacado en España fue el llamado tuning barroco, centrado más bien en la apariencia, ya que no se le daba demasiada importancia a las prestaciones mecánicas. 

Esta moda consistía en “ensachar” los coches con masilla hasta darles un aspecto bastante desproporcionado y colocarles enormes llantas y un buen tubo de escape. En cuanto al interior, era decorado con colores llamativos y, por supuesto, no podían faltar un buen sistema de música de máxima potencia. 

La llegada del siglo XXI estuvo acompañada de concentraciones cada vez más frecuentes donde estos coches eran expuestos y admirados, y el tuning iba cobrando un mayor auge. Una gran cantidad de revistas especializadas en el tema abarrotaban los quioscos cada semana, y ferias como el Madrid Tuning Show and Festival llegaron a acoger a más de 80.000 visitantes.

Desde el punto de vista económico, el tuning se explica por la bonanza de esos años, ya que los sueldos eran muy buenos y el poder adquisitivo mucho mayor que el de ahora. Las clases media y baja tenían acceso a la compra de coches nuevos y a la adquisición de todo lo que el mercado ofrecía para su personalización.

Miles de talleres por todo el país competían en las carrera de tuning: hasta 50.000 euros podía costar la preparación de un vehículo. Para muchos no se trataba de una tendencia, sino de un modo de vida. Se calcula que en los mejores tiempos se llegaron a invertir 450 millones de euros anuales en estas modificaciones.  

Pero conforme se acercaba el fin de la primera década, los tentáculos de la recesión económica que afectó a toda Europa también alcanzaron al tuning en España, y poco a poco la tendencia se fue extinguiendo. 

El desempleo llevó a la quiebra a los negocios del sector, y hasta las revistas especializadas en esta tendencia fueron cerrando una a una. Mientras, los coches tuneados fueron convirtiéndose en una rareza, abandonando poco a poco las avenidas y carreteras.

Un final por Decreto

El 1911 será recordado como el año de la muerte del tuning en España, su verdugo llegó vestido con el sayo del Real Decreto 866/2020, que entró en vigor en enero de ese año y donde se regulaban las transformaciones de los coches después de su matriculación. 

Se deja la salida de la homologación a quienes deseen modificar su coche, pero ésta es tan restrictiva que solo permite cambios muy pequeños.

Actualmente, en nuestro país se lleva a cabo un tuning muy disimulado cuyo objetivo es mejorar el rendimiento de los coches. Abarca cambios en el tubo de escape, el motor, la suspensión, las llantas, el volante, la carrocería, que se decora con pegatinas, y los parachoques, instalando unos más deportivos, así como algunos elementos del interior.

Aquel tuning que se conoció a principios del siglo XXI ya no está entre nosotros, y no son pocos los fanáticos que aún lo echan de menos.

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