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Parabrisas térmico

El parabrisas térmico es un aliado idóneo para resolver el problema de la acumulación de nieve sobre la luneta. Y es que no es poco habitual en invierno encontrarse por la mañana una capa de hielo o nieve en el parabrisas, que impide la visibilidad. 

La solución a la que solemos acudir ante este escenario es utilizar el cepillo y rasqueta para nieve. Pero lo cierto es que además de que hacerlo nos puede llevar un buen rato y es incómodo, sobre todo si no tienes guantes, cabe subrayar que si la rasqueta no está en buen estado, bien por estar oxidada, doblada o tener un despunte en el filo, puede llegar a rayar o dañar permanentemente el parabrisas de tu coche. 

De manera que para ahorrar tiempo y frustraciones, se ha desarrollado un método mucho más sencillo, rápido y práctico: el parabrisas térmico. Esta tecnología derrite el hielo gracias a unas resistencias muy finas que no dificultan la visibilidad al conducir, integradas en el propio parabrisas. Esta modalidad no solo es mucho más cómoda y sencilla, sino que solo tendrás que esperar unos cuantos segundos para poder ponerte en marcha. 

¿Cómo funciona un parabrisas térmico?

La luneta térmica tiene integrada en el cristal una red de cables de tungsteno con capacidad calorífica para descongelar o derretir la nieve y el hielo del parabrisas. Los primeros modelos de 1985 utilizaban un sistema con una malla de hilos de óxido de plata y zinc. En la actualidad, esta se ha hecho prácticamente invisible.

El sistema Quickclear, por ejemplo, se activa al pulsar un botón y funciona en segundos, incluso cuando el termómetro marca una temperatura bajo cero.

Los filamentos ultrafinos eliminan con calor el hielo o el vaho de tu parabrisas y descongelan los limpiaparabrisas.

El tiempo de funcionamiento estimado es de 10 minutos por razones de consumo de energía. No obstante, la operación dura escasos segundos. También es bueno tener presente que el sistema se activa cuando el motor está en marcha.

Ventajas de los limpiaparabrisas térmicos

Además de evitar el engorroso trabajo de quitar el hielo de la luneta con un raspador, el parabrisas térmico cuenta con otros beneficios. El más directo es que el hielo derretido se retira fácilmente con el limpiaparabrisas.

También es muy efectivo desempañando el cristal de forma rápida. Ligado a este beneficio, su acción no requiere que se emplee la calefacción o el aire acondicionado del coche para eliminar la condensación sobre el cristal.

Lo anterior implica un ahorro de combustible importante pero también supone un ahorro de tiempo. Además, su uso disminuye el peligro de dañar el parabrisas por raspar el hielo con un instrumento filoso.

Algunas desventajas

Entre las desventajas que puede presentar se encuentra el alto coste de los repuestos, lo que afecta significativamente a la póliza de lunetas. En este sentido, han de preservarse las condiciones de funcionamiento del parabrisas térmico.

Los pequeños desperfectos deben repararse de forma inmediata para prevenir daños más severos que puedan inutilizar el sistema. Cuando no es posible reparar el cristal, es recomendable acudir a un profesional para reemplazar la pieza completa.

Por último, los elementos del sistema del parabrisas térmico pueden afectar a la recepción GPS en los elementos ligados con la luneta, como detectores o navegadores portátiles.

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