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Carga lenta

La tendencia a conducir coches eléctricos obedece a la necesidad de disfrutar de transporte económico, eficiente y ambientalmente amigable. Por otra parte, la electricidad es una energía más económica que los combustibles de hidrocarburos. En España, este tipo de vehículos cuentan con la etiqueta ambiental “0 Emisiones” de la Dirección General de Tráfico.  Un aspecto que merece la atención en los coches eléctricos es la autonomía y el tipo de recarga.

¿Qué es la carga lenta?

Cuando utilizamos la fuente de energía normal de nuestro hogar para cargar la batería del coche, hablamos generalmente de carga lenta. Emplea un enchufe doméstico. Esta comprende los 16 amperios o 230 voltios y la potencia eléctrica máxima emitida es de 3.7 kW.  El plazo establecido para realizar este tipo de carga oscila entre 8 y 10 horas, según la capacidad de la batería del coche.

Modos de carga

La demanda eléctrica favorece que los usuarios prefieran realizar la carga en horario nocturno, que, además, es la tarifa más económica.

El empleo de corriente alterna se realiza de tres maneras. El primero usa un dispositivo enchufable normalizado y sin la protección de un interruptor diferencial. El segundo dispone de un dispositivo estándar con un sistema de protección y un interruptor diferencial integrado en el cable de alimentación. El tercero, de mayor perspectiva en España por su nivel de seguridad, incluye un sistema Wallbox cuya carga oscila entre 3,7 kW y 7,4 kW.

Vale la pena señalar que este último está indicado preferiblemente para utilizarse en puntos de recarga públicos, por el nivel de seguridad que ofrece al coche y por la instalación eléctrica.

Por otra parte, puede emplearse la red monofásica, de 16 amperios y hasta 250 voltios; o la trifásica, cuyo voltaje es de 480 V y 11 kW de potencia máxima.

 Ventajas de la carga lenta

El punto de mayor interés de los usuarios de coches eléctricos es la batería. Por este motivo, la disponibilidad y tecnología empleada en la recarga, inciden en la conservación de la batería. Se busca extender la vida útil de la misma.

Para las baterías de iones de litio la media de vida útil se estima entre 8 y 10 años. También puede considerarse su durabilidad hasta completar los 3.000 ciclos de carga. Los especialistas de los grandes fabricantes automovilísticos coinciden en que la carga lenta prolonga las condiciones óptimas de la batería por un lapso de vida útil mayor.

El dispositivo Wallbox, por ejemplo, evita picos de tensión, brinda protección contra descargas eléctricas y ajusta la potencia durante la recarga.

Las propuestas tecnológicas permiten programar la carga en los horarios con las tarifas eléctricas más económicas para que el tiempo dedicado al proceso no coincida con las ocupaciones cotidianas.

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