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Consumo

El consumo de un vehículo se refiere a los litros de gasolina o diésel que emplea un coche en recorrer una determinada distancia. Este dato es importante de cara a saber el gasto adicional que supondrá el combustible para poder desplazarnos con el vehículo.

Normalmente, los fabricantes de coches ofrecen la cifra de los litros de gasolina o de gasoil que consumen los coches cada 100 kilómetros, midiéndose en l/100km. No obstante, esto no es fácil de calcular, porque el consumo real de los coches depende también de otros factores.

Factores que influyen en el consumo del coche

Si conduces habitualmente y llevas un control de los litros de gasolina o gasoil que ha consumido el coche en un determinado recorrido, te habrás dado cuenta de que el consumo real no siempre es el mismo. Esto es debido a una serie de factores:

  • El conductor: es el principal responsable a la hora conducir de una manera eficiente. Según las reacciones que tenga este al volante, el consumo de energía y combustible será mayor o menor. Esto significa que influirá la velocidad a la que haga circular el coche, la utilización de las marchas, de si acelera, desacelera o para el motor, etc. Si el usuario del coche corre más de lo debido o su conducción es más agresiva, repercutirá en el desgaste del propio coche y en que el consumo sea mayor.
  • Ventanillas y aire acondicionado: en el caso del aire acondicionado, la velocidad a la que se desplace el vehículo no interfiere, pero si la temperatura a la que se ponga el aire. En general, con el aire acondicionado puesto, el consumo suele subir entre un 5% y un 20%. En cambio, con las ventanillas bajadas influye la velocidad a la que circule el coche. Debe tenerse en cuenta que cuando se baja la ventanilla se empeora la aerodinámica del coche y a partir de los 90 km/h, ir con la ventanilla bajada hace que el coche consuma más.
  • Resistencia al viento: existe una relación directa entre velocidad y consumo de combustible. Cuanto más se acelere el coche, más se hará trabajar el motor, lo que implica que consumirá más combustible. Este gasto se incrementa con el viento. A más velocidad, más resistencia encuentra el vehículo. Por eso el motor deberá trabajar más para superar la fuerza del aire y poder hacer que el vehículo se desplace, dando lugar a un aumento del consumo.
  • El freno: si el acelerar consume, el frenar durante mucho tiempo también produce un gasto extra de combustible. Además, si esa utilización de los frenos es excesiva puede incluso acarrear daños al coche. Por ello, es recomendable frenar utilizando la pérdida energética del motor.
  • Acelerador y cambio de marchas: un buen uso del cambio de marchas puede hacer que el consumo de combustible se reduzca. Asimismo, el circular con marchas largas a bajas revoluciones, también ayuda a que los coches consuman mucho menos combustible.

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