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Retroalimentación

La retroalimentación es una avería poco usual en motores diésel turboalimentados. Sin embargo, su manifestación es repentina, violenta, espectacular y causa el gripado del motor si no se actúa de forma rápida.

Debido a una ruptura en el turbo, el motor comienza a quemar su propio aceite como combustible. El motor entra en un ciclo vicioso que lo lleva a su régimen máximo de funcionamiento y el motor queda destruido.

¿Cómo se produce la retroalimentación?

El aceite del motor cumple la función de lubricar los componentes móviles, evitar la corrosión y enfriarlos durante su trabajo mecánico. Por otra parte, por sus características se comporta de forma similar al combustible de gasóleo.

Las deficiencias del aceite empleado o el incumplimiento de los lapsos de reemplazo estimados por el fabricante contaminan el motor. De esta forma el turbocompresor puede dañarse y producir la retroalimentación.

Cuando se rompe el turbocompresor se producen fugas de aceite en los casquillos. De esta forma el aceite llega a la admisión para quemarse hasta agotarse en la cámara de combustión, produciendo el máximo régimen de giro.

El ciclo del motor supera las 100.000 revoluciones por minuto y no se detiene hasta que consume todo el aceite. Por tal motivo la manifestación del evento es tan violenta y termina por gripar y destrozar el motor.

La mejor forma para detener la retroalimentación

Si bien es cierto que la manifestación de esta avería es desconcertante para cualquier conductor, puede resolverse adecuadamente. La respuesta ante el evento debe ser inmediata y firme para evitar la destrucción total del motor.

¿Cómo calar el motor en coches con caja manual?

Cuando el bloque del motor empieza a quemar el aceite debe actuarse rápido porque el proceso no se detendrá hasta vaciar el depósito. La retroalimentación no se detiene ni siquiera sacando la llave. Debe realizarse una maniobra especial para detenerla.

El conductor debe pisar el embrague y colocar una marcha larga, quinta o sexta. Luego, activar el freno de mano y mantener el pedal izquierdo hundido. Finalmente, debe pisar a fondo el freno y soltar de golpe el embrague para calar el motor.

Esta maniobra debe realizarse rápido, con firmeza y sin ponerse nervioso. El conductor cuenta con un lapso de tres a cuatro minutos para realizarla. Cambiar el turbocompresor será mucho más barato que cambiar el motor del coche.

¿Cómo detener la retroalimentación con caja automática?

En los coches automáticos no se puede calar el motor, más bien procede el ahogarlo por obstrucción del flujo de aire. Hay que tapar la admisión con un trapo o una prenda de ropa. Inclusive, debe romperse el tubo del filtro de aire.La mejor estrategia es encontrar la caja del filtro de aire y desconectar el tubo que la conecta con el motor. Puede cortarse con una navaja o romper alguna abrazadera. Lo importante es desconectar para obstruir y evitar que entre aire para la combustión.

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