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Calandra

La calandra es la rejilla de protección del radiador de un vehículo de combustión. El nombre deriva del término francés Calandre. Inicialmente, tenía funciones únicamente de protección, pero con la evolución de las líneas de diseño y la tecnología, la calandra se ha convertido en un distintivo estético de los fabricantes. En el caso de los vehículos de altas cilindradas con motor trasero, la calandra ha sido sustituida por un adorno o por la insignia de la marca.

Suelen estar fabricadas con materiales ligeros como resinas sintéticas, plásticos o aleaciones. 

Con la llegada de los coches eléctricos, las calandras están desapareciendo ya que no tienen la función de proteger ningún radiador, y están convirtiéndose en un elemento de la carrocería con fines exclusivamente estéticos, que aporta un extra de diseño y personalidad a los nuevos modelos. Además, la toma de carga de algunos coches híbridos enchufables y eléctricos está situada en la parte delantera, justo en el sitio donde se ubicaría la calandra, por lo que resulta inviable instalarla. 

Algunas de las calandras más míticas son las de BMW o las de Mercedes-Benz, y han ido evolucionando con el paso de los años.

Origen de la calandra

La calandra llegó a los automóviles en la década de 1930 puesto que los radiadores estaban expuestos. Dada su posición frontal, el diseño de los vehículos tenía que centrarse en los radiadores, que estaban a la vista. Esto representaba una gran vulnerabilidad, por lo que se comenzó a proteger con una calandra, que tenía una forma muy similar a la del radiador y servía para evitar posibles daños. La primera calandra fue desarrollada por la compañía Cord L 29.

Con el paso de los años, la calandra empezó a cobrar más importancia, y se comenzó a tener en cuenta cada vez más para el diseño de los automóviles e incluso para calcular el coeficiente aerodinámico del modelo. Fue en esta época cuando Alfa Romeo, BMW o Lancia idearon sus famosas calandras. Después de la Segunda Guerra Mundial, los fabricantes de automóviles subieron su apuesta y aumentaron el tamaño de las calandras, que poco a poco se fueron convirtiendo en una parte más del chasis y un notable elemento estético.

Con la llegada de la década de los años 60, los capós se alargaron y las calandras se redujeron verticalmente para, poco a poco, ir creciendo de forma horizontal hasta llegar a las dimensiones que conocemos en la actualidad. Ahora, las calandras toman el protagonismo en el frontal de los modelos.

Hoy en día, uno de los aspectos más estudiados por los fabricantes de automóviles al lanzar un nuevo modelo es la calandra. Cabe destacar que la calandra se ha convertido en un signo de identidad tanto de marcas como de modelos. 

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