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Luces antiniebla

Las luces antiniebla son las luces encargadas de mejorar la visibilidad del conductor, o de favorecer que el vehículo sea visto, en caso de condiciones meteorológicas adversas, como niebla, tormenta o nevada. También son de gran utilidad si hay humo, nube de polvo, arena e incluso se recomienda su uso en los tramos de vías angostas con curvas peligrosas.

Las luces antiniebla son de color blanco o amarillo selectivo. Este último color es una variante del amarillo, y se usaba tanto como el blanco en iluminación automotriz. Sin embargo, en la actualidad las reglamentaciones en casi todos los países establecen que la luz de los faros sea blanca, quedando el amarillo selectivo solo para las luces antiniebla. Este color mejora la visión nocturna, ya que suprime las longitudes de onda corta de color azul que provocan reflejos sobre la lluvia o la nieve, y pueden cegar al conductor.

La instalación y el uso de las luces antiniebla delanteras son opcionales; sin embargo, en la posición trasera son obligatorias. Son independientes al resto del sistema de iluminación del vehículo.

Tipos de luces antiniebla

  • Luces antiniebla LED: son las más populares, aunque son las más costosas, sus bombillas tienen una vida útil más larga.
  • Luces antiniebla halógenas: la mayoría de los vehículos aún traen faros antiniebla halógenos de serie y funcionan muy bien. Su principal desventaja es la duración de sus bombillas, hay que cambiarlas cada 18-24 meses. Para quien desea hacerlo, es muy fácil convertir las lámparas halógenas en LED.
  • Luces antiniebla de alta intensidad (HID): lo último en tecnología. No cuentan con el filamento metálico de las halógenas; en su lugar, la luz es producida por una cápsula de gas xenón. El gas es encendido por una chispa de electricidad, y la luz producida es generalmente azulada, clara y brillante; sin embargo, con las últimas actualizaciones también se puede obtener luz blanca pura y púrpura.

Uso de las luces antiniebla

Las luces antinieblas se accionan de forma independiente al sistema de iluminación, ya sea mediante botones, interruptores o sistemas integrados en la palanca de luz. En la mayoría de los coches, las luces antiniebla están programadas para apagarse cuando se apaga el coche, por lo que se debe prestar atención a la señal en el tablero y dejarlas encendidas si no son necesarias.

Los faros antiniebla iluminan el camino en caso de que la visibilidad esté severamente limitada por nieve, lluvia intensa o las razones que enumeramos anteriormente; sin embargo, no es necesario encenderlas durante la noche, con los faros basta. En caso de que las luces principales del coche no sean suficientes para hacer visible el vehículo a los demás usuarios de la carretera, sí deben encenderse las luces antiniebla.

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