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Filtro de partículas

Un filtro de partículas, también llamado FAP o DPF, es un dispositivo que reduce en un 99% la emisión de contaminantes, tales como partículas sólidas y óxido de nitrógeno, provenientes del motor en los coches diésel.

Este tipo de coches han tenido que ir adaptándose a las normas Europeas que pretenden prevenir la contaminación. De acuerdo a estas normativas, en 2011 se decretó que todos los diesel debían llevar incorporados filtros de partículas. Dichos filtros se encuentran conectados al sistema de escape del coche.

Funcionamiento del filtro de partículas

El filtro de partículas se encarga de atrapar los residuos contaminantes del diésel para luego eliminarlos mediante un proceso de pirólisis. El filtro es capaz de eliminar de un 85% hasta un 100%. La malla de cerámica que conforma el filtro de partículas contiene unos agujeros muy finos, casi imperceptibles, en donde las partículas que provienen del tubo de escape se quedan aglomeradas.

Es muy fácil determinar cuándo un vehículo no tiene el filtro de partículas o sí lo tiene pero no en buenas condiciones. Para detectarlo debemos observar el tubo de escape cuando el coche acelera con bajas revoluciones, si saca humo negro en forma de nube de hollín entonces no dispone de él o está averiado.

Mantenimiento del filtro antipartículas 

Respecto al mantenimiento de estos filtros se debe de tener en cuenta dos aspectos. El filtro antipartículas tiene como misión retener las partículas sólidas generadas en los motores diésel (humos negros y carbonilla). Cuando el filtro está lleno, realiza un proceso llamado de regeneración que consiste en incinerar las partículas recolectadas.

Para evitar averías en los filtros de partículas se aconseja no apagar nunca el motor durante el proceso de regeneración. En los trayectos cortos se impide que el filtro funcione a pleno rendimiento por eso, si sólo se utiliza el coche en ciudad en conveniente salir de vez en cuando a la carretera y circular durante aproximadamente 30 minutos a 2.500 rpm para que se complete la regeneración.

Es tan importante mantener limpios estos filtros que cuentan con unos sensores que avisan al vehículo cuando existen saturaciones, y es fundamental respetar las instrucciones de mantenimiento del vehículo que nos indica el fabricante.

Tipos de filtro antipartículas

En el mercado existen dos tipos específicos de filtros de partículas: los que requieren de un aditivo para el proceso de regeneración y calentamiento, y los que no lo requieren.

  • El filtro de partículas del motor sin aditivo utiliza el propio calor del motor para regenerarse mediante pirólisis. Para ello necesita alcanzar los 650ºC. Es un filtro muy duradero que tiene casi la misma vida que el vehículo en el que se ha instalado.
  • El filtro de partículas del motor con aditivo no requiere de tanta temperatura, utilizando cerina para conseguir que la pirólisis se produzca a los 100ºC. Así que no depende tanto del calor que emite el motor del vehículo.

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